Sostienen que perjudicaría a los abonados de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados
Por Gerardo E. Alvarado León / galvarado@elnuevodia.com
La presidenta de la Junta de Directores de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), Marimar Pérez-Riera, sostuvo ayer que la idea de fusionar esa corporación pública con la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) no es viable.
"Ambas corporaciones son como dos monstruos completamente diferentes y con un andamiaje complicado", dijo Pérez-Riera en entrevista exclusiva con El Nuevo Día.
La idea de fusionar la AEE y la AAA se menciona como una posible medida de ahorros, tanto administrativos como tarifarios.
El presidente ejecutivo de la AAA, José Ortiz, es uno de los defensores de la idea y afirma, por ejemplo, que los clientes de ambas corporaciones podrían ir a una misma oficina a atender sus problemas relacionados con luz y agua.
Pero Pérez-Riera no lo ve así. "No sería factible. Cada gasto que tiene la AEE se le pasa al abonado. Hay que hacerlo por estatutos de los bonistas. Si en la AAA sucede lo mismo, una consolidación no le convendría al abonado", expresó.
En otros temas, la funcionaria aseguró que la AEE ha logrado reducir su millonario déficit presupuestario. Sostuvo que cuando el director ejecutivo de la AEE, Miguel Cordero, asumió su puesto en el 2009, el déficit era de $360 millones. Esa cifra, afirmó, se redujo a $60 millones al cierre del pasado año fiscal el 30 de junio.
"Han habido labores titánicas para cerrar la brecha en las finanzas de la AEE, pero siguen siendo críticas", lamentó.
Sobre el gasoducto que impulsa la AEE, Pérez-Riera comentó que es la prioridad actual de la corporación pública. Reconoció, sin embargo, que la proyección de la obra no ha sido la mejor, pues no ha discutido claramente tanto sus beneficios como riesgos.
A fin de mejorar dicha proyección, sostuvo, necesita mejorarse el "plan de medios" (publicidad) que hasta ahora ha manejado la AEE. "También hay que ir a las comunidades y explicar el proyecto", señaló.
Pérez-Riera reconoció, además, que el gasoducto sustituye la actual dependencia del petróleo (70%) por una de gas natural.
"Técnicamente tienes razón", respondió cuando El Nuevo Día le hizo el planteamiento. Dijo, sin embargo, que el gasoducto es un proyecto "de transición" hacia las fuentes renovables de energía, que deberían estar en todo su apogeo en la Isla en los próximos 15 años.
"Ambas corporaciones son como dos monstruos completamente diferentes y con un andamiaje complicado", dijo Pérez-Riera en entrevista exclusiva con El Nuevo Día.
La idea de fusionar la AEE y la AAA se menciona como una posible medida de ahorros, tanto administrativos como tarifarios.
El presidente ejecutivo de la AAA, José Ortiz, es uno de los defensores de la idea y afirma, por ejemplo, que los clientes de ambas corporaciones podrían ir a una misma oficina a atender sus problemas relacionados con luz y agua.
Pero Pérez-Riera no lo ve así. "No sería factible. Cada gasto que tiene la AEE se le pasa al abonado. Hay que hacerlo por estatutos de los bonistas. Si en la AAA sucede lo mismo, una consolidación no le convendría al abonado", expresó.
En otros temas, la funcionaria aseguró que la AEE ha logrado reducir su millonario déficit presupuestario. Sostuvo que cuando el director ejecutivo de la AEE, Miguel Cordero, asumió su puesto en el 2009, el déficit era de $360 millones. Esa cifra, afirmó, se redujo a $60 millones al cierre del pasado año fiscal el 30 de junio.
"Han habido labores titánicas para cerrar la brecha en las finanzas de la AEE, pero siguen siendo críticas", lamentó.
Sobre el gasoducto que impulsa la AEE, Pérez-Riera comentó que es la prioridad actual de la corporación pública. Reconoció, sin embargo, que la proyección de la obra no ha sido la mejor, pues no ha discutido claramente tanto sus beneficios como riesgos.
A fin de mejorar dicha proyección, sostuvo, necesita mejorarse el "plan de medios" (publicidad) que hasta ahora ha manejado la AEE. "También hay que ir a las comunidades y explicar el proyecto", señaló.
Pérez-Riera reconoció, además, que el gasoducto sustituye la actual dependencia del petróleo (70%) por una de gas natural.
"Técnicamente tienes razón", respondió cuando El Nuevo Día le hizo el planteamiento. Dijo, sin embargo, que el gasoducto es un proyecto "de transición" hacia las fuentes renovables de energía, que deberían estar en todo su apogeo en la Isla en los próximos 15 años.
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